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Rechazar el acuerdo comercial UE-Vietnam: la exigencia de todos y todas las defensores de derechos humanos

Las elecciones europeas aún no han terminado, pero ya nos estamos preparando para la próxima batalla.

El siguiente paso es un acuerdo entre la UE y Vietnam. Los gobiernos de la UE tienen previsto votar sobre el acuerdo en junio. Será el primer acuerdo en el menú comercial del próximo Parlamento Europeo.

Al igual que el TTIP, el CETA y el acuerdo UE-Singapur, el acuerdo UE-Vietnam contiene enormes privilegios para las multinacionales. Incluye el sistema ISDS, utilizado por las multinacionales para intimidar a los gobiernos y evitar que prioricen los derechos de las personas y el planeta por encima de sus intereses. El objetivo final de este tratado es contender todavía más poder a las multinacionales europeas. Sin embargo, las ventajas para el pueblo vietnamita no están nada claras.

Entre los que se oponen al acuerdo EU-Vietnam no sólo están los y las defensores de un sistema de comercio e inversiones internacional más justo. En enero, una amplia coalición de defensores de los derechos humanos vietnamitas y de grupos de la sociedad civil escribió una carta conjunta a la Comisión, exigiendo que se paralice la ratificación del acuerdo hasta que Vietnam cese su ataque a los derechos humanos de su población.

La represión sufrida por la ciudadanía vietnamita ha hecho sonar la alarma en todo el mundo e incluso Human Rights Watch se ha sumado a los llamamientos para detener el acuerdo. Según la organización, la situación de los derechos humanos en Vietnam no sólo no ha mejorado, sino que se ha deteriorado desde el final de las negociaciones.

Nuestros gobiernos afirman preocuparse por los derechos humanos, pero, a juzgar por sus acciones, no debe ser tanta su preocupación.

Después de todo, la Unión Europea está planeando retirarse de las negociaciones sobre el Tratado Vinculante de la ONU, que obligaría a las multinacionales a rendir cuentas por la violación de derechos humanos.

El inminente acuerdo UE-Vietnam demuestra que a la actual Comisión Europea y a nuestros gobiernos nacionales les importa poco el hecho de que Vietnam haya encarcelado a personas con una posición crítica hacia el gobierno, blogueros, líderes religiosos, activistas de los derechos laborales, ecologistas y defensores de los derechos humanos.

Al hacer caso omiso a las demandas de los defensores de los derechos humanos y de la sociedad civil vietnamitas, la UE demuestra que los beneficios de las multinacionales europeas son más importantes para ella que la vida de las personas en Vietnam.

Se trata de un inmoral acuerdo entre una Comisión cobarde (apoyada por muchos gobiernos nacionales), que no parece preocuparse por los derechos humanos, y un gobierno más que cuestionable por su historial de violaciones de los derechos humanos. Si aprueban este acuerdo, ambas partes demostrarán estar en contra de los intereses del pueblo vietnamita.

La determinación de la UE a firmar acuerdos vergonzantes con gobiernos que cuentan con una terrible trayectoria en materia de derechos humanos no se limita al acuerdo con Vietnam. Un acuerdo con el presidente filipino Rodrigo Duterte (acusado de presidir decenas de miles de ejecuciones extrajudiciales y que ha sido comparado con Hitler) también está en la agenda. Y por supuesto, el “TTIP 2.0”, que está siendo negociado con el gobierno de Donald Trump. Cabe recordar que el gobierno estadounidense violó los derechos humanos de miles de niños y niñas migrantes al separarlos cruelmente de sus padres.

No debemos permitir que la UE envíe el mensaje de que se pueden violar los derechos humanos y seguir disfrutando de una relación comercial con Europa como si nada. Por ello, es vital que nos solidaricemos con el pueblo vietnamita y detengamos el acuerdo UE-Vietnam.